El Espíritu Santo
Resumen
Como presencia personal y vivificante de Dios, el Espíritu Santo obra en la creación para dar vida, belleza y orden a partir del caos. Después, la humanidad vuelve a introducir el caos en el mundo bueno de Dios, lo que provoca corrupción y muerte. Pero a través de los profetas de Israel, Dios revela que el Espíritu está renovando la creación y transformando los corazones de las personas. Esto sucede para que las personas puedan volver a la vida verdadera, conocer el amor auténtico y ser libres para amar a Dios y a los demás. En esta guía, no intentaremos abordar todo el contenido importante sobre el Espíritu Santo que aparece en la Biblia. En cambio, analizaremos este tema bíblico a través de los puntos clave de la narración para ver cómo se manifiesta el Espíritu Santo en la historia general. Mira este video animado sobre el Espíritu de Dios para tener una visión general de este tema.
La idea central
Del caos a la creación
Si queremos entender al Espíritu Santo, tenemos que empezar por la primera página de la Biblia. Aquí, el mundo no creado se describe como un lugar oscuro y caótico. Pero, por encima del caos, se mueve el Espíritu de Dios, listo para traer vida, orden y belleza.
La palabra hebrea para “Espíritu” es ruaj, y es así como los autores bíblicos se refieren a la presencia personal de Dios. Ruaj también puede referirse a varias cosas diferentes, como el viento o incluso el aire que respiramos, pero lo que todas tienen en común es la energía.
Pero ¿qué queremos decir con “energía”? Piensa en la energía invisible que hace que las nubes se muevan o que las ramas de los árboles se balanceen. O la vitalidad que sentimos en el cuerpo cuando respiramos profundamente. Todo eso es ruaj, y esa es la misma palabra que se usa en la Biblia para describir la presencia personal de Dios. Así como el viento y el aliento son invisibles, así también es el Espíritu de Dios. El viento es poderoso y el Espíritu de Dios es poderoso. Y así como la respiración nos mantiene vivos, el Espíritu de Dios sostiene toda la vida.
Poder para los seres humanos
Entonces ¿cuál es el propósito de esta presencia personal de Dios? A medida que avanzamos en la historia de la Biblia, vemos cómo el ruaj de Dios otorga un empoderamiento especial a las personas para tareas específicas. Primero, el Espíritu de Dios le permite a José comprender e interpretar los sueños. Después, el Espíritu de Dios empodera al artista Bezalel con sabiduría, habilidades y genio creativo para crear objetos hermosos en el tabernáculo.
Del nuevo caos a la nueva creación
El Espíritu de Dios también empodera a los profetas para ver lo que está sucediendo en la historia desde el punto de vista de Dios. Y los profetas ven un problema: aunque el ruaj de Dios creó un mundo realmente bueno, los seres humanos desataron el caos en él a través del mal y la injusticia. Pero, según los profetas, ese no es el final de la historia. El Espíritu volverá a actuar, tal como en Génesis 1, pero ahora para transformar el corazón humano y empoderar a las personas para amar verdaderamente a Dios y a los demás.
Poder en Jesús para iniciar la nueva creación
¿Cómo se manifestará esta nueva obra del Espíritu de Dios? Siglos después de los profetas, aparece Jesús. La Biblia describe una escena en la que Jesús es bautizado en las aguas del río Jordán; el cielo se abre y el Espíritu de Dios desciende y se posa sobre Jesús como un pájaro. Y en este pasaje se nos invita a ver cómo el Espíritu de Dios reconoce y empodera a Jesús como aquel que dará inicio a la nueva creación prometida. A partir de ese momento, cada vez que sana a las personas o les perdona sus pecados, Jesús está creando vida donde antes había muerte.
Los líderes religiosos de Israel se oponen a Jesús y, al final, logran su ejecución. Pero, aun así, el Espíritu de Dios sigue obrando. Los primeros discípulos de Jesús, quienes lo vieron vivo después de su muerte, dijeron que fue el Espíritu vivificante de Dios quien lo resucitó. Ese fue el comienzo de una nueva creación.
¡Y todavía sigue en marcha! Cuando Jesús se aparece a sus seguidores más cercanos, sopla sobre ellos y les dice: “Reciban el Espíritu Santo”. Poco después de eso, el Espíritu desciende con gran poder sobre todos sus discípulos y los llena, para que puedan formar parte de esta nueva creación, compartir la buena noticia y aprender a vivir según la energía y la influencia del Espíritu de Dios.
La nueva creación
Hoy en día, el Espíritu sigue moviéndose en los lugares oscuros: guía a las personas hacia Jesús, las transforma y las empodera para amar a Dios y a los demás. Y la esperanza cristiana es que el Espíritu de Dios complete la obra. La historia de la Biblia termina con una visión de una nueva humanidad que vive en un mundo nuevo, impregnado del amor de Dios y de su Espíritu vivificante.
Sigue explorando
Esta fue solo una introducción al tema. Explora estos estudios para profundizar más en cómo este tema contribuye a la historia completa de la Biblia.
Lee
Génesis 1:1-5
Génesis 2:7
Job 34:14-15
Considera
En Génesis 1:2, la tierra está cubierta de aguas profundas, que en el mundo antiguo simbolizaban el caos. El Espíritu de Dios se mueve sobre las aguas como un ave y se prepara para traer orden al caos. Para el Espíritu, el caos no representa una amenaza, sino una oportunidad. Dios simplemente habla y de la oscuridad surge la luz, de las aguas surge la tierra y de la tierra surgen las criaturas (ver Gén. 1:6-31). A través de su Espíritu, Dios crea un mundo hermoso que rebosa de vida.
La palabra hebrea para “espíritu” es ruaj. Se refiere a una energía invisible y puede describir una variedad de cosas: viento (Gén. 3:8), aliento (Job 27:3), el espíritu de una persona (Sal. 32:2), o el Espíritu de Dios, es decir, la presencia personal de Dios (Ezeq. 37:1).
Cuando Dios crea al ser humano del polvo, le sopla “el aliento de vida” (Gén. 2:7). Aunque la palabra hebrea en este caso es neshamah, en Job 34:14-15, ruaj y neshamah se usan como sinónimos para describir la fuerza vital que Dios otorga a los seres humanos. En otras palabras, el ruaj de Dios anima a las personas y es la fuente de toda vida.
Reflexiona
¿Qué hace el Espíritu de Dios en Génesis 1:1-5? ¿Qué nos dice esto sobre la forma en que el Espíritu aborda las situaciones de caos?
Más referencias bíblicas relevantes
Salmos 33:6
Salmos 104:29-30
Lee
Génesis 41:37-40
Éxodo 31:1-5
Jueces 3:9-10
Miqueas 3:8
Considera
Dios infunde su ruaj (“aliento” o “espíritu”) que sostiene la vida en todas las personas (Job 34:14-15). No obstante, en la Biblia hebrea, el Espíritu de Dios también empodera a ciertas personas para que realicen tareas específicas.
En Génesis 41, el faraón tiene unos sueños que desconciertan a todos los sabios de Egipto. Cuando José interpreta los sueños, el faraón reconoce que la capacidad de José proviene del Espíritu de Dios.
Más adelante, Dios llena a Bezalel con su Espíritu para que pueda crear diseños elaborados para el tabernáculo. El tabernáculo era un templo portátil, diseñado como un lugar semejante al Edén donde Dios pudiera vivir con su pueblo mientras este atravesaba el desierto. Cuando Dios creó a los seres humanos, su propósito era que ellos continuaran su obra creadora siendo fructíferos y multiplicando la vida, lo cual incluía cultivar el jardín del Edén (Gén. 2:15). Entonces, al igual que Dios actuó primero a través de su Espíritu para crear el mundo, el Espíritu de Dios actúa ahora a través de Bezalel, quien continúa la obra creadora de Dios al diseñar el tabernáculo como un nuevo Edén.
El Espíritu de Dios también empodera a jueces como Otoniel para liberar a los israelitas de sus enemigos (Jue. 3:9-10). Además, empodera a profetas como Miqueas (Miq. 3:8) para escuchar las palabras de Dios sobre el juicio y la esperanza, y transmitirlas al pueblo.
Reflexiona
¿Para qué tipo de cosas el Espíritu de Dios empoderó a las personas en la Biblia hebrea? ¿Ves algún patrón o tema recurrente? ¿Ves formas en las que el Espíritu parece actuar o no actuar? ¿Por qué crees que el pueblo necesitaba el Espíritu de Dios para llevar a cabo estas tareas?
Más referencias bíblicas relevantes
Números 11:26-29
Deuteronomio 34:9
Jueces 6:34
Jueces 13:25
1 Samuel 16:13
Lee
Ezequiel 36:24-30
Considera
Después de liberar a los israelitas de Egipto, Dios establece un pacto con ellos y les da instrucciones destinadas a traer un orden basado en el amor y una vida próspera (Éx. 19:3-8). En su lugar, el pueblo opta por la violencia y la injusticia, y así desata el caos por toda su tierra. Eso los lleva al exilio babilónico porque no cumplen con los términos de su acuerdo con Dios.
Pero Dios no los abandona. El exilio no es el final. A través del profeta Ezequiel, Dios promete traer de vuelta a su pueblo del exilio y darles un “corazón nuevo” y un “espíritu nuevo”. ¿Y eso qué significa? Dios dice que reemplazará sus corazones de piedra por corazones sensibles y de carne que responderán a su voz. Y el nuevo espíritu que les dará es su Espíritu.
El Espíritu de Dios ya no dará poder solo a ciertas personas para tareas específicas. Ahora, el Espíritu dará a toda clase de personas el poder para comprender y seguir su enseñanza. El Espíritu transformará el corazón humano para que las personas puedan amar en verdad a Dios y a los demás.
Reflexiona
Imagina que eres un israelita afligido en el exilio. El ejército babilónico ha destruido el templo donde te encuentras con Dios. Te han arrancado de tu tierra natal y te han obligado a vivir bajo el control del enemigo en una tierra lejana. ¿Cómo te sentirías al escuchar la promesa de Dios en Ezequiel 36:24-30?
Más referencias bíblicas relevantes
Isaías 32:14-18
Isaías 44:1-5
Isaías 59:20-21
Ezequiel 37:1-14
Ezequiel 39:28-29
Lee
Juan 1:1-5
Juan 1:29-34
Considera
Al igual que Génesis, el Evangelio de Juan comienza con las palabras: “En el principio”. Juan nos recuerda Génesis 1, lo que sugiere que este momento es como aquel: Dios está creando de nuevo. Juan identifica a Jesús como la Palabra a través de la cual Dios creó el mundo, y sabemos por Génesis 1:2 que el Espíritu también participó en la creación original y se movía sobre las aguas.
En el bautismo de Jesús, el Espíritu Santo desciende del cielo como una paloma y se posa sobre él. Una vez más, el Espíritu de Dios se mueve como un ave sobre las aguas y se prepara para traer orden al caos y que así la vida pueda florecer.
El Espíritu de Dios está empoderando a Jesús para iniciar la nueva creación. El Espíritu está haciendo lo que siempre hace (dar y sostener la vida), pero de una manera nueva. La luz vuelve a entrar en el mundo y vence a la oscuridad.
El Espíritu, que se asemeja a una paloma y descansa sobre Jesús, también lo unge como alguien que bautizará a otros, solo que en el Espíritu Santo en vez de en agua. Juan el Bautizador explica que Jesús purificará a las personas de sus pecados y les dará el Espíritu Santo, tal como lo prometió Ezequiel (Ezeq. 36:24-30). Esto les permitirá seguir los caminos de Dios, que conducen a la vida.
Reflexiona
¿Qué conexiones ves al comparar Génesis 1:1-5 con Juan 1:1-5, 29-34? ¿Cómo te ayuda esto a entender la obra del Espíritu a través de Jesús?
Más referencias bíblicas relevantes
Mateo 1:18
Mateo 3:13-17
Lee
Isaías 61:1-3
Lucas 4:16-21
Considera
En Isaías 61:1-3 se describe a una figura profética empoderada por el Espíritu de Dios para traer restauración. Esta figura anuncia la buena nueva del reino venidero de Dios a los pobres, libera a los oprimidos, proclama el “año favorable del Señor” y consuela a los que están de duelo.
La expresión “año favorable del “Señor” se refiere al año del jubileo, que trae restauración. Dios les dijo a los israelitas que cada 50 años debían liberar a los esclavos y devolver a su dueño original cualquier tierra que se hubiera vendido, para así romper con el ciclo de pobreza generacional (ver Lev. 25).
En Lucas 4:16-21, Jesús lee parte de ese pasaje del rollo de Isaías, y luego afirma que está cumpliendo esa promesa profética en ese mismo momento, en medio de ellos. El Espíritu lo ha enviado y empoderado para restaurar a quienes están agobiados por la pobreza, atrapados por la injusticia y abatidos por el sufrimiento y el dolor.
Así que Jesús sana a los enfermos y a los oprimidos, libera de los espíritus malignos y llama a las personas a una vida de generosidad radical para que todos tengan lo que necesitan. Jesús está creando vida donde antes había muerte. Él está renovando toda la creación, lo que significa que está obrando en unión con el Espíritu Santo, dador de vida.
Reflexiona
¿De qué manera Isaías 61:1-3 ofrece un marco para comprender el ministerio de Jesús? ¿De qué maneras Jesús cumple estos versículos?
Más referencias bíblicas relevantes
Isaías 11:1-5
Mateo 12:15-21
Lee
Juan 14:16-17
Juan 14:25-27
Juan 15:26-27
Juan 16:5-15
Considera
Antes de que lo arrestaran, Jesús les explica a sus seguidores más cercanos que es mejor para ellos que él se vaya. ¿Pero por qué? Él dice que, cuando se vaya, les enviará al Espíritu Santo. El Espíritu será “otro Ayudador” (Juan 14:16, trad. de PB; en griego, parakletos) como Jesús (ver 1 Jn. 2:1). Pero, a diferencia de Jesús, quien estuvo con ellos solo por un tiempo, este “ayudador” vivirá en ellos y estará con ellos todo el tiempo, para siempre.
Mientras Jesús prepara a sus seguidores para su muerte, resurrección y ascensión al Padre, se refiere tres veces al “Espíritu de verdad” (Juan 14:17, 15:26, 16:13). Lo hace para resaltar el papel del Espíritu, que ayuda a las personas a ver la verdad acerca de Dios, su voluntad, ellas mismas y este mundo. Así que el Espíritu no solo es el que da vida, sino también el que dice la verdad.
La disposición de Jesús a ser crucificado sin oponer resistencia podría sugerir su debilidad frente a poderes que tenían mayor autoridad. Pero el Espíritu nos revela una verdad más profunda. En realidad, la muerte y la resurrección de Jesús le muestran al mundo un poder exponencialmente mayor: el amor y el perdón de Dios, que vencen al “príncipe de este mundo” (16:11).
El Espíritu también les recordará a los seguidores de Jesús sus palabras, les enseñará todo lo que necesitan saber y los preparará para lo que está por venir. Por medio del Espíritu, vivirán en unidad, a pesar de sus diferentes orígenes y formas de vida, para que el mundo conozca a Jesús a través de ellos (17:22-23; ver Ef. 4:3).
Reflexiona
¿De qué maneras ayuda el Espíritu Santo a los seguidores de Jesús?
Más referencias bíblicas relevantes
Marcos 13:9-11
Lucas 11:9-13
Romanos 8:26-27
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Hechos 2:1-21
Considera
En Génesis 11:1-9, Dios separa a la gente confundiendo sus idiomas para poner fin a sus planes arrogantes de construir una torre que llegara hasta el Cielo. Siglos más tarde, cuando el Espíritu llega en Pentecostés, Dios vuelve a unir a los pueblos que estaban separados y, por medio del Espíritu Santo, los empodera para entender y hablar los idiomas de los demás. Dios está restaurando la armonía de la creación e integrando a todas las personas, sin distinción, en un único y buen modo de vida.
Pedro considera que la llegada del Espíritu Santo es el cumplimiento de la profecía de Joel, según la cual, “en aquellos días”, Dios enviaría su Espíritu sobre “toda carne”: jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, ricos y pobres (Joel 2:28-32). A través del Espíritu, todas las personas podrán conocer y transmitir las palabras de Dios, al igual que los profetas de la Biblia hebrea.
Las lenguas de fuego que marcan la presencia del Espíritu aluden a las apariciones de Dios en la Biblia hebrea (ver Éx. 3:2, 19:18), que a menudo incluyen un fuego visible. Antes, la presencia de Dios se había establecido en el templo de Jerusalén (1 Rey. 8:10-11), pero ahora Dios morará en su pueblo por medio de su Espíritu. Sus cuerpos se convertirán en templos vivos, donde el Cielo se une con la Tierra (1 Cor. 3:16-17). Y se convertirán en la presencia de Dios para el mundo que los rodea.
Reflexiona
A menudo consideramos que las realidades físicas y espirituales están separadas, o incluso son opuestas. Pero pasajes como este revelan una historia en la que Dios une la carne humana y su propio Espíritu en uno solo. ¿Qué te enseña esto acerca de Dios y su relación con la creación (o qué te hace preguntarte)?
Más referencias bíblicas relevantes
Juan 3:5-8
Juan 20:22
Hechos 1:8
Efesios 2:19-22
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1 Corintios 12:4-11
1 Corintios 12:27-13:3
Considera
En la Biblia hebrea, el Espíritu Santo empoderó a ciertas personas para realizar tareas específicas. Ahora, el Espíritu empodera a todos los seguidores de Jesús al darle a cada uno dones espirituales para que se cuiden unos a otros. Por ejemplo, algunos tienen una fe inquebrantable, otros son agentes de sanación, y otros son maestros convincentes.
Esto no significa necesariamente que el Espíritu de repente dote a alguien con una habilidad nueva. A menudo, el Espíritu intensifica o potencia una habilidad natural que Dios ya ha dado. En lugar de que el Espíritu anule la voluntad humana, la ayuda divina se une a la capacidad humana cuando las personas utilizan sus dones para servirse unas a otras.
En 1 Corintios 12:12-26, Pablo desarrolla la metáfora del “cuerpo” para describir la comunidad del pueblo de Cristo, es decir, la Iglesia. Cada seguidor de Cristo es una parte del cuerpo, y cada parte cumple una función diferente. Así como las personas necesitan que todas las partes de su cuerpo trabajen en conjunto para gozar de buena salud, también el cuerpo de Cristo necesita que todas sus “partes” (las personas) utilicen sus diferentes dones, potenciados por el Espíritu Santo, para que la comunidad pueda florecer.
Lo más importante es que Pablo explica que incluso los dones más poderosos son, en el mejor de los casos, inútiles y, en el peor, dañinos (como un “címbalo que retiñe”) si no se ejercen desde un corazón lleno de amor genuino por los demás. Pablo repite este punto tres veces en tres versículos (1 Cor. 13:1-3) para subrayar con firmeza que el uso de las habilidades empoderado por el Espíritu solo resulta útil cuando la acción está motivada por un deseo amoroso del bien de toda la comunidad.
Reflexiona
¿De qué maneras crees que los dones del Espíritu podrían ser útiles para la vida y el florecimiento de la comunidad? ¿Por qué es tan importante el amor por los demás al hacer uso de estos dones?
Más referencias bíblicas relevantes
Romanos 12:3-8
1 Corintios 14:1-40
Efesios 4:11-16
1 Pedro 4:10-11
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Gálatas 5:13-26
Considera
A veces se equipara la “vida” con un corazón que late y unos ojos que parpadean, pero la Biblia nos dice una y otra vez que la vida real es mucho más que eso. En su carta a las iglesias de Galacia, el apóstol Pablo establece un marcado contraste entre caminar “por el Espíritu” y satisfacer el “deseo de la carne” (Gál. 5:16). Los primero se refiere a la verdadera vida humana; lo segundo se parece más a una persona “muerta” que camina.
Cuando Pablo habla aquí de la “carne”, no se refiere a nuestros cuerpos físicos, sino a nuestras tendencias egoístas a elegir lo que nos parece correcto a nuestros propios ojos o a ceder a deseos dañinos. Esta forma de vida genera mal fruto y problemas en las relaciones.
Pero cuando confiamos en la guía del Espíritu Santo y dejamos que Dios decida lo que es correcto, nuestras vidas comienzan a sanar. Empezamos a dar buenos frutos, por ejemplo, palabras y acciones llenas de amor que traen sanación a nuestras comunidades. Irradiamos gozo en medio de situaciones desesperantes, creamos paz cuando surgen conflictos y mostramos bondad incluso cuando la gente nos trata con dureza.
Cuando Pablo dice que no estamos “bajo la ley” si somos “guiados por el Espíritu” (5:18), no quiere decir que la torah de Dios (palabra hebrea que significa “ley” o “enseñanza”) ya no sea válida. Lo que dice es que las personas guiadas por el Espíritu ya no actúan movidas por el miedo al castigo, sino por el amor de Cristo.
Tal como Dios prometió en Ezequiel 36:27, el Espíritu obra en nosotros para que podamos cumplir el corazón de la torah. Y lo hacemos cuidándonos unos a otros, amando a nuestro prójimo como a nosotros mismos (Gál. 5:14).
Reflexiona
Imagina una comunidad llena de personas que practican las “obras de la carne” que se mencionan en Gálatas 5:19-21. ¿Cómo sería? ¿Cómo te imaginas que sería una comunidad caracterizada por el “fruto del Espíritu” como la que se menciona en los versículos 22 y 23?
Más referencias bíblicas relevantes
Romanos 8:1-17
Efesios 4:1-6
Preguntas más frecuentes
El Espíritu Santo es un tema complejo, y probablemente aún tengas preguntas. Estas son algunas de las que nos hacen con más frecuencia.
El Espíritu Santo creó el mundo y toda la vida que hay en él (Gén. 1:2). Y como presencia vivificante de Dios, a la que a veces se le llama el “aliento” de Dios, el Espíritu Santo sigue creando y sosteniendo la vida y todo lo que existe (Job 34:14-15; Sal. 33:6; 104:29-30).
El Espíritu Santo también energiza el trabajo humano. En la Biblia hebrea, el Espíritu empodera a ciertas personas para que realicen tareas específicas (por ejemplo, Gén. 41:37-40; Éx. 31:1-5). Luego, en el Nuevo Testamento, el Espíritu se une a todos los seguidores de Jesús para empoderarlos (Hech. 2:1-21), y les otorga dones y habilidades que deben usar para servir a los demás (1 Cor. 12).
Dado que la corrupción humana ha dañado nuestro mundo y provocado caos y sufrimiento, la presencia vivificante del Espíritu también está obrando para restaurar la belleza y la bondad originales de toda la creación. En la Biblia hebrea, Dios promete que, por medio del Espíritu, rescatará al pueblo de la muerte del exilio (Ezeq. 37:1-14) y reemplazará sus corazones duros y entumecidos por corazones sensibles y de carne (Ezeq. 36:24-30).
En el Nuevo Testamento, el Espíritu empodera a Jesús para dar inicio a la nueva creación (Juan 1:29-34; Luc. 4:16-21). Tras la crucifixión de Jesús, el Espíritu participa en su resurrección de entre los muertos y demuestra la vida de resurrección que está al alcance de todas las personas (Rom. 8:11). El Espíritu da una vida nueva a los seguidores de Jesús (Juan 3:5-8; Tito 3:5) para que puedan vivir como Dios lo desea y construir comunidades sanas y florecientes (Gál. 5:13-26). Y un día, el Espíritu los resucitará de entre los muertos y les concederá una vida renovada e indestructible en el nuevo Cielo y la nueva Tierra (1 Cor. 15).
El Espíritu también ayuda a los seguidores de Jesús al recordarles lo que Jesús les enseñó (Juan 14:26), revelarles la verdad de Dios (Juan 16:5-15), recordarles su posición de hijos de Dios (Rom. 8:16) e interceder por ellos “con gemidos indecibles” (Rom. 8:26).
El Espíritu Santo es la presencia invisible de Dios, pero, en ocasiones, el Espíritu se manifiesta en formas visibles. La Biblia dice que el Espíritu, “como” una paloma, descendió del cielo durante el bautismo de Jesús (Juan 1:32); esa imagen se hace eco del relato de la creación, en el cual el Espíritu se movía como un ave sobre las aguas caóticas (Gén. 1:2). En otros pasajes, el Espíritu se asocia con el agua que da vida (Isa. 44:3; Juan 3:5; 7:37-39) o el aceite de unción (1 Sam. 16:13). Y en Pentecostés, el Espíritu se les aparece a los seguidores de Jesús en forma de lenguas de fuego (Hech. 2:1-4), lo cual refleja las apariciones de Dios como fuego en la Biblia hebrea (Éx. 3:1-5; 13:21-22; 19:16-18).
Pero Jesús también describe al “Espíritu” (en griego, pneuma) como algo parecido al “viento” (que también es pneuma), que “sopla por donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va” (Juan 3:8). A menudo no vemos al Espíritu, pero sí vemos los efectos de su obra vivificante y empoderadora.
Ninguna imagen puede captar por completo la esencia del Espíritu. Las palomas, el agua, el aceite y el fuego nos revelan algo sobre el Espíritu, pero el Espíritu va más allá de todas estas cosas. Y el Espíritu también trasciende el género. Aunque a veces la gente se refiere al Espíritu Santo como masculino, la palabra hebrea para “Espíritu” (ruaj) es femenina y la palabra griega (pneuma) es neutra.
“Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio”; estas cualidades son los frutos del Espíritu Santo (Gál. 5:22-23a). El apóstol Pablo dice que nuestras vidas darán este fruto cuando permitamos que el Espíritu Santo guíe nuestras decisiones y acciones.
Cuando mostramos amor a las personas que nos rodean, aunque ellas no nos correspondan, estamos demostrando la obra del Espíritu en nosotros. Cuando somos pacientes con los defectos de los demás o con las cosas que no salen como las habíamos planeado, estamos dando frutos que provienen del Espíritu de Dios, que da vida y transforma. Cuando demostramos dominio propio en lugar de dejar que nuestros deseos nos controlen y provoquen daño a nosotros mismos y a los demás, el fruto del Espíritu crece en nosotros. En conjunto, estos frutos son el resultado natural de una vida vivida en el Espíritu.
Los dones del Espíritu Santo se otorgan a los seguidores de Jesús para que puedan cuidarse y edificarse unos a otros. Estos dones incluyen la enseñanza, el servicio, el pastoreo, la generosidad, el liderazgo, la sanación, la fe, la profecía, las palabras de sabiduría y muchos más.
El Nuevo Testamento ofrece varias listas de habilidades otorgadas por el Espíritu que se superponen, pero no son idénticas (1 Cor. 12:8-10, 29-31; 14:1-2; Rom. 12:6-8; Ef. 4:11; 1 Ped. 4:10-11). Esto sugiere que los autores del Nuevo Testamento no pretendían ser exhaustivos al enumerar los tipos de dones que otorga el Espíritu. Más bien, se enfocaron en explicar el propósito de estos dones y las formas en que la gente debería usarlos.
Los dones del Espíritu están destinados a ayudar a las personas y a las comunidades a florecer (Ef. 4:11-13; 1 Cor. 12:4-30; 14:1-5). pero solo pueden cumplir ese propósito cuando se usan con amor (1 Cor. 13:1-3) y de manera ordenada (1 Cor. 14:26-32, 40).
Las tradiciones cristianas tienen diferentes puntos de vista sobre lo que significa ser “llenos” del Espíritu (ver Hech. 2:4; 9:17) y cuándo sucede eso en la vida de una persona. Hay quienes interpretan que ser “llenos” del Espíritu, ser “bautizados” con el Espíritu (ver Mat. 3:11; Hech. 1:5), y “recibir” el Espíritu (ver Juan 20:22; Hech. 8:17) son formas de referirse al mismo evento, mientras que otros sugieren que existen distinciones.
En cualquier caso, los autores del Nuevo Testamento repiten en muchos pasajes que el Espíritu Santo empodera a las personas para que vivan como Jesús, amándose y cuidándose unos a otros (por ejemplo, Gál. 5:13-26). Los seguidores de Jesús colaboran con la obra del Espíritu en ellos cuando “andan por el Espíritu” (Gál. 5:16), es decir, permiten que el poder del Espíritu influya en cada aspecto de su vida.
Ser llenos del Espíritu también puede ser una forma de referirse a recibir de Dios los dones de servicio, de modo que, gracias al poder fortalecedor del Espíritu, las personas puedan ofrecerse sanación y aliento unas a otras (1 Cor. 12; Ef. 4:11-13). Y, en ocasiones, el Espíritu llena a las personas con el poder de hablar o actuar en nombre de Dios de maneras específicas (ver Isa. 61:1; Jue. 3:10; 14:6; Hech. 8:29; 13:4; 16:6).
En Mateo 12:31, Jesús dice: “todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada”. En este caso, Jesús está respondiendo a unos fariseos que creen que él utiliza poderes demoníacos para expulsar demonios (Mat. 12:24; ver también Mar. 3:22-30). En otras palabras, no reconocen el poder del Espíritu Santo cuando lo ven y, lo que es peor, lo atribuyen a poderes malignos.
En Lucas 12 aparece una frase similar en un contexto diferente. Aquí Jesús explica que sus seguidores serán perseguidos y llevados ante las autoridades, pero les asegura que el Espíritu Santo les dará las palabras necesarias para representarlo con fidelidad (Luc. 12:12). Y Jesús dice: “Y a todo el que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará” (Luc. 12:10).
Las declaraciones de Jesús sobre la blasfemia contra el Espíritu Santo no tienen como objetivo infundir temor en los corazones de quienes buscan seguir a Dios en verdad. Se refiere a una forma constante de rechazar al Espíritu Santo, no a un momento en el que alguien diga o piense algo blasfemo.
Jesús dice que el Espíritu les muestra a las personas lo que es bueno y les da convicción (no condenación) a quienes se han alejado de Dios (Juan 16:8-9). El apóstol Pablo también dice que, gracias al Espíritu, las personas pueden comprender y aceptar que Jesús es el gobernante, o “Señor”, de toda la creación (1 Cor. 12:3). Por eso, cuando las personas rechazan la obra del Espíritu por considerarla mala o errónea, y con ello “blasfeman contra el Espíritu Santo”, también están rechazando el perdón y la vida que se encuentran en Jesús.
En la Carta a los Efesios, la instrucción: “No entristezcan al Espíritu Santo de Dios” (Ef. 4:30) se presenta justo después de una advertencia contra el lenguaje destructivo (Ef. 4:29) y antes de un llamado a evitar “amargura, enojo, ira, gritos, insultos, así como toda malicia” (Ef. 4:31). Entonces, los comportamientos que causan daño a uno mismo, a los demás o a la creación, así como las acciones o actitudes que fomentan la malicia y generan hostilidad o división, entristecen al Espíritu Santo.
De hecho, el pasaje comienza instando a los seguidores de Jesús a florecer tal como Dios lo dispuso, al reconocer que Dios los llamó para ser sus colaboradores en la obra de restaurar todas las cosas (Ef. 4:1). Vivir así implica esforzarse por “preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Ef. 4:3). Si los seguidores de Jesús se hacen daño unos a otros, están contribuyendo al quebranto del mundo, lo cual entristece al Espíritu Santo. Pero, cuando buscan edificarse, se convierten en señales amorosas de un mejor estilo de vida, aquel que se encuentra en el reino de Dios.
Efesios 4:30 también podría hacer referencia a Isaías 63:10, donde se dice que los israelitas “afligieron” al Espíritu Santo cuando se alejaron de Dios. Aunque Dios los llamó a reflejar su justicia y rectitud, ellos optaron, en cambio, por la opresión y la violencia (Isa. 5:7). Las Escrituras sugieren que el Espíritu experimenta sufrimiento y verdadera tristeza cuando las personas resultan heridas y las relaciones se rompen.
Libros recomendados por nuestro equipo de eruditos
Disponible en español
Gordon Fee, Pablo, el Espíritu y el Pueblo de Dios
Craig S. Keener, El Espíritu y sus dones:Viviendo en plenitud y unidad
Michael Reeves, Deleitándose en la Trinidad: Introducción a la fe cristiana
Disponible solo en inglés
Christopher Wright, Knowing the Holy Spirit Through the Old Testament [Conocer al Espíritu Santo en el Antiguo Testamento]
Ivan Satyavrata, The Holy Spirit: Lord and Life-giver [El Espíritu Santo: Señor y dador de vida]
Anthony C. Thiselton, A Shorter Guide to the Holy Spirit: Bible, Doctrine, Experience [Una guía breve sobre el Espíritu Santo: Biblia, doctrina y experiencia]
John R. Levison, Filled with the Spirit [Llenos del Espíritu]
Gene L. Green, Stephen T. Pardue, K. K. Yeo eds., The Spirit over the Earth: Pneumatology in the Majority World [El Espíritu sobre la Tierra: Neumatología en el mundo mayoritario]
Jeffrey W. Barbeau, Beth Felker Jones eds., Spirit of God: Christian Renewal in the Community of Faith [Espíritu de Dios: La renovación cristiana en la comunidad de fe]
Trevor J. Burke, Keith Warrington, A Biblical Theology of the Holy Spirit [Una teología bíblica del Espíritu Santo]
A menos que se indique lo contrario, las citas fueron tomadas de la Nueva Biblia de las Américas™ NBLA™ Copyright © 2005 por The Lockman Foundation. Utilizada con permiso. Todos los derechos reservados. www.Lockman.org.